Orando con el Evangelio

+ Fr. Santiago Agrelo 
Arzobispo de Tánger

EVANGELIO: Mateo 21,28-32
En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
-¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: «Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.»
El le contestó:
-«No quiero.» Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo.
El le contestó:
-«Voy, señor.» Pero no fue.
¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?
Contestaron:
-El primero.
Jesús les dijo:
-Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas lo creyeron. Y aun después de ver esto vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis.

¡Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor!

Jesús se dirige a “los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo”, hombres con poder, que mantienen un aire de autoridad moral sobre los desgraciados, sobre los pecadores de quienes Dios se habría también olvidado; hombres que se consideran justos, ortodoxos, puros, superiores a la plebe despreciable que los rodea; hombres expertos de Dios y de la ley, que cierran las puertas de la propia vida al amor de Dios que los visita, al Hijo de Dios que los evangeliza.

La mirada de Jesús va a unos y otros: al que desprecia y al despreciado, al ortodoxo y al desviado, al que se cree justo y al que se confiesa pecador.

Un día los encontrará en el templo, entregados a la oración, y nos permitirá verlos a los dos desde los ojos de Dios.

Hoy Jesús se dirige a uno de esos dos hijos: al experto, al sabido, al que, mintiendo, a Dios le dice “voy”, al que, mintiendo de nuevo, a Dios le dice “Señor”, al que, ignorando la palabra de su padre, “no va a trabajar en la viña”.

A ese hijo inquisidor y soberbio, retador y despreciador, los publicanos y las prostitutas le llevan la delantera en el camino del reino de Dios.
Jesús se lo recuerda, por si quieren ver –va Jesús curando ciegos-, por si quieren abrir la puerta a la salvación –va Jesús llamando pecadores-, por si quieren apartarse del camino que los está llevando al abismo –va Jesús resucitando muertos-.

Jesús nos lo recuerda, por si queremos entrar en el reino de la misericordia.

Feliz domingo a los pecadores que Dios ama.