Corso monache 26 giugnoOrando con el Evangelio

P. Bruno Moriconi, o.c.d.

Éxodo 3, 1ss

LOS SITIOS SAGRADOS

Cuando más sereno y alejado estaba de los trasiegos egipcios, mientras en Madián bebían apiñadas las ovejas de su suegro y Séfora con su amor lo enternecía, se le encendió a Moisés una zarza enfrene del olvido, con lenguas de fuego que no dejaban de hablarle:

-Descálzate, que es un lugar sagrado

Sagrados eran los sitios que Moisés pisaba, pero más sagrados aún los hombres, sus hermanos, todavía en Egipto, a los que Dios pidió que rescatara.

Desde entonces el ser humano tomó conciencia de que el Dios de la Biblia ha sacado siempre la cara por el hombre. En el Hijo se la fueron llenando de injurias y salivazos, de sangre se la fueron llenando, pero nadie ha podido quebrar en Jesucristo la rama de su libertad entregada para la salvación del mundo. Nadie ha elegido de esa manera ser esclavo para que los demás fuésemos libres.

El hombre es lo más sagrado, precisamente porque es en él donde Dios vive.