Orando con el Evangelio

P. Bruno Moriconi, o.c.d.

Juan 13, 31ss
RINCONES
Jesucristo no estrena en sus labios el amor, sino el sorprendente modo de entenderlo. “Os doy un mandamiento nuevo”...
-DONDE NO HABRÁ RINCONES para el odio. Compartiremos a la tarde el silencio de las cosas queridas. Cada uno será de otra manera y brillarán de blanco las sábanas al sol después de haber dormido en la noche las diferencias.
-DONDE NO HABRÁ RINCONES para el rencor. Se nos habrá quemado, por fin, la mala yerba de la mala memoria. Prohibido recordar las tempestades que quiebran en la cabeza sus oleajes. Permitido el recuerdo de las almenas que suben a los paraísos.
-DONDE NO HABRÁ RINCONES para el descuido... porque el amor requiere su agua y su flor cada mañana. Porque el amor no se hace, se construye. Preciso es que naufrague y sea salvado el mismo día con el asombro de los besos.
...Sólo así. Únicamente así habrá UN CIELO NUEVO Y UNA TIERRA NUEVA sobre la arruga de los tiempos viejos.