Corso monache 26 giugnoOrando con el Evangelio

P. Bruno Moriconi, o.c.d.

EVANGELIO: Juan 7,37-39

El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús en pie gritaba:
-El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba.
(Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva.)
Decía esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él. Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.

Juan 14, 23ss
VIVIR CON ALGUIEN

Jesucristo dice hoy sin la menor vacilación: Al que me ama, mi Padre lo amará y vendremos a él y en él haremos morada...

Puede que el mejor libro de Santa Teresa sea el de Las Moradas del Castillo Interior, donde la carmelita relata a su manera las dificultades y afanes que ha de recorrer el alma para llegar a la mejor compañía, la de Jesucristo, que aguarda en la alcoba principal la luz cansada en los ojos de los que le buscan.

Visto lo que veo cada día en la experiencia de todos, para alcanzar la buena compañía son indispensables:

-Inteligencia. Porque el corazón suele irse con las candelas que más alumbran, pero que son también las que más pronto se apagan. Cabeza para sopesar la luz que dura frente a las bengalas de Valencia.

-Esfuerzo. Porque todo aquello que regaladamente se alcanza, se deprecia en la propia consideración y se malgasta en un verano. Tras el sudor, se agradece mucho más el manantial de la frescura.

Aun así, Vivir con alguien, es altamente complicado, como detener el agua de un río en la sombra del puente. Busquemos, sin embargo, sabiduría en Aquel que vive en lo más hondo de nosotros mismos, en la habitación principal de ese castillo que es el alma, tan necesitada de centinelas en las oscuras noches, con la luna escondida.

Juan 13, 31ss
RINCONES
Jesucristo no estrena en sus labios el amor, sino el sorprendente modo de entenderlo. “Os doy un mandamiento nuevo”...
-DONDE NO HABRÁ RINCONES para el odio. Compartiremos a la tarde el silencio de las cosas queridas. Cada uno será de otra manera y brillarán de blanco las sábanas al sol después de haber dormido en la noche las diferencias.
-DONDE NO HABRÁ RINCONES para el rencor. Se nos habrá quemado, por fin, la mala yerba de la mala memoria. Prohibido recordar las tempestades que quiebran en la cabeza sus oleajes. Permitido el recuerdo de las almenas que suben a los paraísos.
-DONDE NO HABRÁ RINCONES para el descuido... porque el amor requiere su agua y su flor cada mañana. Porque el amor no se hace, se construye. Preciso es que naufrague y sea salvado el mismo día con el asombro de los besos.
...Sólo así. Únicamente así habrá UN CIELO NUEVO Y UNA TIERRA NUEVA sobre la arruga de los tiempos viejos.

EVANGELIO: Juan 13,31-33a. 34-35

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús:
-Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él. (Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.)
Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros.
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros.

Dios no pasa de puntillas,
como la nieve, como la rosa,
sino que lucha por quedarse 
sin molestar
al sur del alma.

Si, teresianamente hablando, la vida
es noche mala en la peor posada,
también en la central habitación
el Esposo deja su ventana abierta
para que el viento llegue y se detenga
en el sitio llagado
y la luz vaya creciendo en la lámpara
interior que cumple
su oficio de vigilia.

Dios siempre pasa y nos traspasa
antes de irse a la casa contigua,
donde otras frutas y otros labios 
piden besos también
para sus bocas.