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Contemplando esta foto observo que hay un florero transparente, unas calas y follaje verde, que tratan de estirarse para tender hacia ti, sin embargo, en el fondo del florero, hay unas caracolas que están firmes y escondidas pasando casi desapercibidas. Es importante constatar que, si en el fondo no estuvieran las caracolas, sería muy difícil que las flores, permaneciera constantemente fiel a la forma estética que le hemos querido dar.

En la vida, a veces nos toca ser flores, y entonces nos alegramos porque lucimos, pero a veces nos toca estar en el fondo, como las caracolas, para que los que tienen que lucir puedan cumplir bien su servicio, y entonces hay que alegrarse más todavía; porque “el que no sirve para servir, no sirve para amar”