IMAG0943

Llevaba varios días contemplando esta maceta y siempre me sugería la tensión que sus tallos tenían, cada uno siguiendo un rumbo distinto, pero en una actitud decida y abierta hacia un punto preciso que parecía estaba anteriormente predeterminado.

Al escuchar las lecturas de hoy en la Eucaristía, caí en la cuenta: “Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar los encuentre en vela… Y si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos”, además la antífona de salmo responsorial repetía: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Eso es lo que me sugerían a mí los tallos de esta planta: Todos están como dispuestos a partir para el lugar que el Señor les sugiera y, además con todas las fuerzas de su vida, porque en la realidad, (¡qué pena que en la foto no se aprecie con tanta nitidez!) ellos tienen un color rojo intenso, de vida, y las hojas un precioso verde esperanzador.