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Yo puse un nombre a esta foto “El microcosmo del limonero”.

La verdad es que, cuando me topé con esta imagen me sorprendió que en el corto espacio que puede captar el objetivo de una cámara, se observan todos los elementos constitutivos del árbol.

Un limón amarillo henchido de jugo, varios limones verdes escondidos entre las ramas, un azahar con todas sus hojas, otro casi deshojado, tres que perdieron todas sus hojas y están preparados para convertirse en fruto, aparte de las ramas, las hojas y la raíces, que no se ven, pero se presuponen, ya que, si ellas no existieran, el árbol no tendría vida.

Ese es el sitio de la vida contemplativa. Permanecer escondidas para que “sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje” Salmo 18