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No, no es que haya fuego y atiné a fotografiar las llamas, es que “a Dios se le ocurrió coger su paleta de colores y sus pinceles” para darle a este atardecer ese aspecto tan singular.

Sinceramente, yo no sé pintar ni entiendo mucho de técnicas de pinturas, pero si alguien me presentara un boceto preguntándome si me parecía que estaba bien plasmada una puesta de sol, le respondería que eran colores demasiado “forzados” y que no correspondían a la realidad.

Así es Dios. El Salmo 113 dice: “El Señor está en el Cielo y lo que quiere lo hace” y lo mismo pasa con nuestra vida. Todo es cuestión de tener confianza en Él, de saber que estamos en sus Manos y de pensar que nuestra lógica nunca va a coincidir con la suya. Que en un momento determinado coge su paleta y sus pinceles y cambia el color de nuestra existencia, pero… Estamos tranquilos porque sabemos que:” ¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo?